Por mí culpa, por mí culpa, por mi gran culpa… todes hemos tenido ese sentimiento que aparece como juez haciendo comparaciones de lo que hemos hecho y lo que pudimos haber hecho mejor.

Este año en mi consultorio y además en mi vida personal la culpa ha sido un tema de conversación y un motivo de trabajo. Este sentimiento lo hemos experimentado todes pero para algunos es algo tan presente que ha paralizado sus vidas e inclusive es el motivo del desprecio hacía si mismes. Acompáñame en este artículo a entender la culpa y también a conocer qué podemos hacer para liberarnos de ella.

Entender la culpa, para liberarte

Foto por Felipe Elioenay en Unsplash

Culpa adaptativa

Como todas las emociones y sentimientos la culpa es fundamental y adaptativa en la vida, y todes la hemos experimentado. Esta nos sirve para reconocer nuestros errores, ayudarnos a actuar y reparar lo malo que hayamos hecho y comportarnos como la sociedad espera.

Este sentimiento y asimismo mecanismo se instala en nosotres desde etapas muy tempranas. Se nos enseña desde muy pequeños lo bueno y lo malo, instauran en nosotres ciertas concepciones morales.

Así mismo, desde niñes aprendemos que cuando hacemos cosas buenas vamos a obtener el reconocimiento de los cercanos y cuando hacemos cosas malas obtenemos desaprobación, posteriormente culpa y remordimiento, algo que sin duda no nos agrada.

Y, ¿cómo surge la culpa?

La culpa surge de las creencias o sensaciones de que traspasamos nuestras normas éticas o sociales sobretodo surge cuando se ha perjudicado a alguien.

Esta sensación no es algo que nos encante experimentar porque va acompañado de emociones displacenteras como el remordimiento, la tristeza, la angustia, la frustración, impotencia, entre otras, y por supuesto la acompañan creencias y pensamientos improductivos, irracionales y rumiatorios, es decir, pensamientos recurrentes que no nos dejan en paz y que no son realidad.

Existen muchos aspectos psicológicos que influyen en la culpa, como nuestra personalidad, la conciencia moral, el mecanismo de interpretación, valoración de nuestros actos u omisiones, tendencias de pensamiento, dificultades emocionales y flexibilidad cognitiva. Así como, la tolerancia hacia los errores que comentemos, capacidad de aceptación, empatía, perfeccionismo, autoexigencia y control.

¿Por qué podemos sentir culpa?

Se puede sentir culpa por algo que hicimos o no hicimos (pasado), por ejemplo “sentir culpa por no haber salido de esa relación tóxica antes” o “por haber lastimado a alguien por nuestros actos”. De igual manera por algo que estamos o no estamos haciendo (presente), por ejemplo “por no trabajar en lo que nos dicen los demás” o “estar en una relación que sabemos que no es –funcional-”. De igual modo nos puede dar culpa por algo que vamos o no vamos a hacer (futuro), por ejemplo, “por no hacer algo que nos pidieron a futuro” o “por planear alejarnos de alguien”.

En realidad, muchas cosas nos pueden dar culpa: olvidar cosas importantes, pelearnos con alguien que queremos, lastimar a alguien, hacer las cosas mal o equivocarnos, fracasar, tomar decisiones que lastimen a los demás, no estar para alguien, incluso hacer cosas que queremos o ponernos a nosotros mismes como prioridad. ¿A ti qué te genera culpa?

Es muy trascendental entender este sentimiento y analizar que interpretación tenemos de la culpa, saber cómo estamos interpretando y valorizando los hechos.

Porque si bien la culpa puede ser adaptiva, como todo, se puede convertir en algo desadaptativo que incluso nos paraliza. Y este tipo de culpa no saludable es bastante común y es uno de los sentimientos que nos genera muchos problemas en nuestro día a día.

Entonces, ¿la culpa puede hacernos “mal”?

Esta es una gran pregunta, la realidad es que . La culpa desadaptativa podemos reconocerla porque está en nosotres con excesiva frecuencia, intensidad o duración e influye negativamente en nuestro bienestar.

Somos nuestros propios jueces bastante severos, todo el tiempo estamos juzgando lo que hacemos o lo que no hacemos, incluso juzgamos nuestros pensamientos de modo inflexible y solemos darnos castigos excesivos. Merecemos que nos castiguen por todas las cosas malas que hacemos, como cuando éramos niñes.

Aunque la culpa desadaptativa y el intenso malestar emocional nos paraliza y nos aterroriza solemos mantenerlos porque eso es lo que merecemos: sufrir por no haberlo hecho “mejor”.

Ojo no es que no hagamos cosas malas por las que debamos sentirnos culpables y arrepentirnos, sino que la culpa de este tipo nos hace creer que todo lo hacemos mal o que lo que hicimos es peor de lo que realmente es o nos empezamos a culpar de todo, incluso de lo que no nos corresponde.

Y sí, este sentimiento excesivo de culpa nos trae consecuencias, puede producir trastornos mentales como la depresión, y es que ese juez hace que nuestra autoestima se vuelve pomada, nos hace creer que no valemos y que no merecemos la vida. Por supuesto, otra de las consecuencias es que limita y condiciona todo lo que hacemos, no nos deja avanzar, nos llena de miedo, de angustia, de tensión, no nos sentimos capaces de nada y estamos constantemente exigiéndonos, ¿te has sentido así?

Entender la culpa, para liberarte

Foto por Olia Nayda en Unsplash

¿Cómo podemos liberarnos de la culpa?

La pregunta del millón, ¿cómo podemos liberarnos de la culpa, qué podemos hacer para trabajar con ella? Aquí en Kathartiko te dejo unos consejos que espero te sirvan:

1. Detectar:

Tienes que hacer un análisis de lo que sientes y es fundamental que te preguntes qué te genera culpa, haz una lista de ello, y no olvides cuestionarte lo que te produce ese sentimiento.

2. Trabaja en tus interpretaciones:

Tenemos muchas creencias y como dirían en la terapia cognitivo conductual “las situaciones no son lo que nos generan los estados emocionales, sino la forma que interpretamos.” Trabaja en esas creencias de perfeccionismo, de equivocaciones, de fracaso y de control, muchas veces la culpa esta relacionado con las interpretaciones erróneas de esas creencias.

3. Tente paciencia:

Sabemos que todes esperamos cosas de los demás y somos exigentes con nosotros mismes, tenemos infinidad de expectativas de lo que tenemos que hacer, lo que tenemos que ser, como nos tenemos que comportar, pero no todo se tiene que cumplir, casi nadie cumple con todas las expectativas, todes somos diferentes, tenemos prioridades y tiempos distintos.

4. Deja de juzgarte:

Somos súper buenos para juzgarnos, autocriticarnos y decir todo lo que hacemos mal, pero ¿cada cuanto reconoces lo que haces “bien” por muy pequeño que sea? Este es el momento para comenzar a reconocerte.

5. Aguas con el papel de víctima:

La culpa puede ser una distorsión en nuestra mente, podemos culparnos por todo, pero también está la contraparte culpar a todes de lo que nos pasa, esto es muy fácil porque nos deslinda de cualquier responsabilidad y no actuamos para mejor. Ten cuidado de no responsabilizarte de lo que haces, puedes dañar a los demás.

6. Acción y reparación:

Sabemos que todes podemos equivocarnos y que en ocasiones podemos hacer daño, no te quedes con la idea de que la culpa se tiene que trabajar sin acción. Al contrario siempre tienes que poner manos a la obra para sentirte mejor, pero también para reparar el daño que hayas hecho y pedir perdón a las personas que hayas lastimado. No es solo arrepentirse, solicitar el perdón, sin duda es fundamental comprometer para no volver a repetir el daño.

7. Responsabilízate:

La clave ante la culpa es responsabilizarnos, de nada nos sirve la culpa si no accionamos y no nos responsabilizamos.

8. Perdónate:

No te maltrates más, deja de darle vueltas si hubieras actuado de otra manera, lo que pasó ya está, solo resta adaptarte y dejar de castigarte. Perdonarte es el único camino para romper con lo construido y sentirte mejor. Sé más autocompasive contigo.

Es fundamental entender la culpa, para liberarte de ella. No te agobies pero sí pon manos a la obra para cambiar como te sientes.

Entender la culpa, para liberarte

Ilustración original de Kathartiko

Por último imagínate que en este camino de la vida estás cargando una mochila que lleva muchas piedras (algunas tuyas, algunas ajenas), pero pesa demasiado que no te permite caminar al paso que quieres, así que es el momento de analizar las piedras, sacarlas, liberarte y seguir el camino con poco equipaje y con mayor tranquilidad.

Puedes escribirme a palomapalacios@kathartiko.com para compartir experiencias y recuerda que nosotres podemos ayudarte a liberar tus culpas desadaptativas, aparta tu cita de psicoterapia: https://www.kathartiko.com/psicologos.php

¡Te mando un abrazo gigantesco!

Paloma Palacios author

CEO y fundadora de KATHARTIKO. Contacto: palomapalacios@kathartiko.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *