No más violencia contra la mujer: ni una menos

¿Alguna vez te has sentido violentada? o ¿conoces a alguna mujer que haya sido violentada? El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la NO Violencia contra la Mujer.  Esto es un tema muy complicado que toca fibras muy sensibles y que nos incumbe a todos. Para mí, estos temas siempre van acompañados de opiniones personales porque más que ser psicóloga, soy mujer y no puedo concebir la violencia como forma de actuar.

Estadísticas

Foto por Mika Baumeister en Unsplash

La violencia se puede ejercer de diferentes maneras, y puede tener como resultado la muerte. Cada año se vuelve el peor año para ser niña o mujer en México, y es que cada día son asesinadas 10 mujeres en México. El año pasado, en el año del confinamiento, se reportaron cifras históricas en violencia contra la mujer, ¿y qué creen?, este año ha aumentando más del 7% en comparación con el 2020. La ONU Mujeres (2020) exponen que «el 35 por cierto de las mujeres ha experimentado alguna vez violencia física o sexual por parte de una pareja íntima, o violencia sexual perpetrada por una persona distinta de su pareja». Éstas son solo algunas cifras que reflejan la realidad de México y de nuestra sociedad (ONU, 2018).

Es muy probable que te estés preguntando ¿qué es la violencia contra la mujer?, la ONU lo define como “todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada.”

Violencia psicológica, sexual, patrimonial y económica, simbólica, acoso u hostigamiento, domestica, laboral, obstétrica, mediática e institucional son algunos tipos de violencia que enfrentamos.

Contestando personalmente a las preguntas del principio, ¡sí!, me he sentido violentada y conozco a muchas mujeres que han sido violentadas de diferentes formas.

A mí también me han violentado

Empezaré hablando de algunas escenas que han ocurrido en mi vida:

  • Tenía 15 años, mi primer novio me dijo que si lo dejaba se iba a suicidar.
  • A los 17 años tuve que cambiar mi número de celular y mi correo porque ese primer novio no dejaba de acosarme.
  • A los 18 entré a la universidad, en mis primeras clases un maestro me intentó condicionar a no llevarme a extraordinario si salía con él.
  • A los 23 años me mudé a la Ciudad de México, no tenía ropa limpia, y decidí ponerme una falda y medias para ir al centro de la ciudad con mi mamá; tomamos el metro, éste se comenzó a llenar, para mi era algo normal, aún había espacio así que era ilógico que un hombre se me acercara tanto. De repente sentí algo entre mis piernas, mire entre ellas y no vi nada, segundos después siento que me toca algo entre mis piernas, el tipo de a lado intentaba meter su mano para tocarme, lo empujo, lo golpeo, en ese momento se abre la puerta del metro que acababa de llegar a una estación y el tipo corrió sin que yo pudiera hacer nada al respecto. Dos días después le conté a mi jefe y amigo lo que había pasado y él me respondió “¡para qué te pones minifalda!”
  • A los mismos 23 comencé a salir con un chico “rico”, dejé de frecuentarlo cuando me dijo “quítate esa blusa, no vas a la playa”.
  • A los 24 años después de una temporada fuera de México, regresé a una de mis ciudades favoritas, quedé de ver a una muy buena amiga para ir a cenar, eran como las 9:00 de la noche, nos subimos a su auto; minutos después nos dimos cuenta que dos tipos en un coche nos perseguían, hicimos lo que pudimos para perderlos, nos metimos a un restaurante que tenía su propio estacionamiento y comenzamos a llamar amigos para que nos acompañaran de regreso a casa.
  • A los 25 años nuevamente me fui a vivir un tiempo fuera de México, necesitaba trabajo y un compañero de clases casado me dijo que él podía darme trabajo pero si tenía sexo con él, cuando le dije que no, me dijo “¿crees que te van a dar algo, sin que tú les des cosas a cambio?
  • A los 27 ya estando en México un jefe misógino me corrió del trabajo de manera injustificada, su argumento fue que “me dedicara a lo que yo sabía hacer.
  • A los 29 años hice una colaboración de YouTube con una amiga, a partir de esa serie de vídeos, distintos hombres me escriben en mis redes sociales y en las de mi empresa diciendo que quieren salir conmigo, que estoy muy guapa, incluso han escrito que saben donde vivo.
  • También a los 29 años un grupo de hombres me acorralaron afuera del banco, tuve que correr dentro del establecimiento para pedir ayuda a mi novio que estaba haciendo un trámite bancario.

Foto por Abel Escobar en Pixabay

Lamentablemente no soy la única que ha sufrido este tipo de cosas y me siento afortunada de no haber sufrido cosas “más graves”, también me siento a penada de pensar que soy afortunada por haber sufrido algún tipo de violencia por ser mujer pero no me han violado o matado.

¡No estamos solas!

¿No les parece terrible?, la violencia se enmascara en nuestra vida cotidiana y la justificamos y la replicamos, veamos:

  • María de 16 años fue acosada por su novio todas las madrugadas con llamadas pidiéndole explicaciones y evidencias de que estaba en su casa y no con alguien más.
  • Lola de 18 años quedó embarazada de su entonces novio, cuando él se enteró le condenó: “ese hijo de seguro no es mío”.
  • Juana de 17 años quedó embarazada del que piensa será el amor de su vida. Después del primer embarazo, él comenzó a golpearla y a serle infiel con muchas mujeres. Juana pensó que después de su segundo embarazo él iba a cambiar, por desgracia siguen en la misma casa junto a la persona que la violenta física y psicológicamente.
  • Karla de 30 años, cada vez que contradice a su esposo o hace algo que él no quiere, le quita el poco dinero que le da.
  • Mariana de 35 años, al momento de dar a luz a su bebé, el doctor le dijo “mucho dolor ahorita, pero que tal cuando abriste las piernas.”
  • Ana de 32 años, fue violada dos veces en su vida por hombres conocidos de la familia, cuando contó lo que pasó la tacharon de “puta” y “fácil”.
  • Sonia de 56 años, fue violada por muchos años por su padre, su familia nunca le creyó a Sonia.
  • A Lluvia de 45 años, su esposo la obligaba a tener sexo, nunca lo condenaron porque “las esposas están obligadas a tener sexo”.
  • Valeria de 11 años, se subió al trasporte público para protegerse de la lluvia. Fue hallada ultrajada y muerta en la misma unidad.
  • Mara de 19 años, salió a un bar con sus amigos, de regreso a su casa por seguridad tomó un “taxi” pedido en una app, nunca llegó a su casa, fue asesinada por el chofer de la unidad.
  • Monse de 20 años, fue golpeada violentamente por su entonces novio Marlon N causándole la muerte. Los padre de él lo encubrieron en el delito, Marlon sigue prófugo de la justicia, sus padres van a pasar 1 año en prisión preventiva.
  • Otilia de 70 años, fue golpeada y violada en su casa, murio después de la agresión. No hay personas condenadas por el delito.
¡No es nuestra culpa!

Estos son solo algunos ejemplos de los casos y la minimización de la violencia de género, que comúnmente cambiamos de nombre, adornamos o justificamos en el denominación del amor o la biología.

Foto por Gemma Chua-Tran en Unsplash

 

Nos condenan con expresiones como “ella se lo buscó”, “si se vestía así, seguro era una fácil”, “se lo merecía”, “quien la manda a andar de noche”, “ella quería”, “eso le pasó por borracha” Frases que desgraciadamente vienen de hombres pero también de algunas de nosotras.

¿Qué importa la ropa?, ¿qué importa la hora?, ¿qué importa las copas?, ¿qué importa nuestra vida sexual?, estamos en una sociedad que justifica al violador y/o asesino y condena a la victima. Con el paso del tiempo hemos olvidado la empatía, juzgando sin razón lo injustificado: la violencia en cualquier forma o medida. A nosotras nos están matando, y no hay justificación.

Dejemos de justificar a hombres sin escrúpulos, a patanes, a violadores y asesinos. Dejemos de minimizar los feminicidios, dejemos de llamar feminazis a aquellas que buscamos sentirnos seguras, no valientes. Dejemos de condenarnos por el hecho de ser mujer.

Juntas somos más fuertes: Ni una menos

Y empecemos a apoyarnos, sin importar el género, sin importar la trinchera. En especial como mujeres demos la mano a aquella que ha sido o esta siendo violentada, dejemos de descalificarnos, juzgarnos y condenarnos, a todas nos incumbe, de todas es ésta batalla.

No nos callemos, alcemos la voz ante cualquier injusticia, ante cualquier tipo de violencia, por más insignificante que parezca, alcemos la voz por cada mujer, por aquellas que no pueden o las que les quitaron la voz, no permitamos que nadie ni nuestros hijos traten mal a ninguna mujer o niña. Y hagamos lo posible para que se cumpla: “NI UNA MENOS”.

Recuerda que puedes escribirme a palomapalacios@kathartiko.com para compartir experiencias y dudas, si deseas apartar tu cita de psicoterapia dale clic a este link: https://www.kathartiko.com/psicologos.php Aquí te dejamos un enlace con directorios de lugares donde puedes pedir ayuda, en caso de que estés sufriendo violencia o si conoces a alguien que la este sufriendo: https://www.gob.mx/inmujeres/articulos/servicios-de-atencion-a-mujeres-en-situacion-de-violencia-de-los-estados?idiom=es

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2. Repercusiones neuropsicológicas de la violencia en mujeres y niñas

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Nota: Artículo elaborado para BalanceArte club hace algunos años, decidimos que estaría padre publicarlo en nuestra revista digital con el permiso de nuestras amigas BalanceArte: https://balancearte.club/ni-una-menos

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