Como vimos en el artículo anterior, pensar en la sexualidad desde el punto de vista del psicoanálisis, es pensar una forma de organización de la vida humana, y la podemos distinguir en la manera en que nos comportamos, pensamos, deseamos y soñamos. Pero esta particularidad que vemos, de encontrarla en cada proceso, incluso a temas que aparentemente no están relacionados con lo sexual, es el elemento sustancial de la vida.

Es teniendo en mente esta forma de ver la sexualidad, un poco más abierta y sin restringirla al ámbito de la recámara, que podemos analizar otros aspectos en la que se ve involucrada. De manera muy curiosa, es necesario entender su aspecto general (vida), para después conocer y analizar cómo se organiza lo sexual del ser humano.

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Por lo que, en este segundo artículo sobre el tema, nos centraremos en momentos específicos del desarrollo que nos permiten llegar a una sexualidad adulta. Es decir, haremos un recorrido de manera breve, casi como un chispazo, por las implicaciones psíquicas de los primeros abrazos, por las primeras caricias que nos permiten sentir una electricidad muy especial, para llegar a comprender por ejemplo: cómo es que uno elige, inconscientemente, de quién se enamora.

Así comenzamos desde el inicio: la propuesta de Freud se dirige a cuestionar el supuesto de que la sexualidad es un elemento que inicia en la pubertad, que hay un “despertar” con los cambios hormonales que vive el cuerpo; además, debate la idea de lo sexual como un elemento al cual se puede acceder si se desea o no. Y estas ideas tendrán sentido en tanto se considere la sexualidad como el acto meramente, es precisamente en contrapartida a esto que el psicoanálisis coloca una idea central: el ser humano vive una sexualidad desde los más tiernos momentos de la infancia, y lo que sucede en la pubertad es una reactualización y reorganización de lo vivido en etapas anteriores.

La propuesta freudiana de la sexualidad infantil, expresa que la energía vital (pulsión) se entrelaza con las caricias, los abrazos, los momentos de ternura y angustia que le hacen saber al niño la diferencia entre el dolor y el amor. Y algo muy curioso de esta propuesta, es que Freud llegó a conocerla a partir del trabajo (en su inmensa mayoría) con adultos, pues cada paciente, al explicarle sus dolencias, preocupaciones e intereses se remitían a su historia, pero aquella historia que se encontraba enterrada en los más profundos momentos de su existencia: la infancia.

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Pero vayamos más a fondo, ¿cómo es que se vive la sexualidad en la infancia?

Primero, el autor afirma que en la infancia se reacciona con mayor vivacidad a lo que nos sucede, es una etapa donde experimentamos el dolor, el amor, la angustia de manera muy agitada, hasta violenta. En esta etapa, donde se vive el mundo intensamente, nos permite pensar que los comportamientos sexuales en niños como: el jugueteo con sus órganos sexuales, la presencia de erecciones y escenificaciones de coito, así como diversos comportamientos que nacen y se desarrollan en el placer de la piel y el tacto, no son casos aislados.

Es entonces que Freud proporciona una organización sexual infantil y ésta tiene como punto de llegada: la vida sexual adulta. Para llegar ahí, el niño tiene que pasar por diversos procesos, entre ellos encontramos:

  • Las organizaciones pregenitales, que tiene dos momentos: el primero se le conoce como la fase oral o canibálica, y tiene como característica la relación placer-comida; aquí el niño(a) sentirá un placer muy especial cuando se le procura el alimento, y como verán la zona erógena de esta etapa es la En el segundo momento encontramos la fase sádico-anal, en ella se distingue el momento en que el infante está aprendiendo a ir al baño (control de esfínteres), lo que significa hacer suyo el control del cuerpo y con ello también vienen sensaciones de placer.
  • El estadio de organización fálico, es aquella fase que a diferencia de las dos anteriores, el niño(a) dirige su cariño (energía sexual) a otras personas, que en la mayoría de los casos son los padres o los tutores, pues son los más cercanos. Es también importante resaltar que al inicio de esta fase, el infante parece conocer solamente los genitales masculinos y se los atribuye a todos los que le rodea, con el paso del tiempo descubrirá la diferencia sexual entre masculino y femenino, inaugurando una etapa esencial en su desarrollo.
  • El Periodo de latencia es aquella fase donde el infante parece encontrarse en una pausa, no muestra ningún interés sexual, lo que si veremos son expresiones de ternura hacia los otros. Un análisis más fino dirá que esas formas de ternura son expresiones sexuales que han sido reprimidas, sin embargo, este tiempo sin expresión sexual va a permitir agrupar su energía para la siguiente fase.

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  • La pubertad corresponde a lo que Freud llamaba el segundo tiempo de la elección de objeto y este periodo va a determinar la conformación definitiva de la vida sexual adulta. Esta fase se caracteriza por la renuncia a los padres o tutores como figuras de enamoramiento, y se dirigen a personas lejanas a su ámbito familiar, centrando a los genitales con la mayor importancia sexual.

Todos vivimos estas fases, y es importante analizar el factor psicológico y psíquico de estas vivencias. Estas experiencias que en apariencia no recordamos, dejaron impresiones muy profundas de: amor, ternura, dolor, tristeza, etc., que tendrán una gran influencia en cómo vivimos la sexualidad adulta.

Esta forma de entender y de vivir lo sexual, fundada en la concepción de la vida, el placer y la organización psíquica, colocan un abanico amplio en la manera de ver la infancia; además, proporciona la posibilidad de experimentar una vida adulta alejada del tabú y más cerca de una sexualidad responsable y placentera.

Espero este nuevo artículo haya logrado esclarecer algunas dudas, pero sobre todo, generar unas cuantas más. Te invito a que nos acompañes con tu lectura para los siguientes artículos así como cualquier duda o comentario en psicoanálisis@kathartiko.com. ¡Hasta el próximo artículo!

Referencias

Freud, S. (1905/1993). Tres ensayos sobre teoría sexual, en Obras Completas, Vol. VII.         Argentina: Amorrortu Editores

Laplance, J. y Pontalis, J. B. (2004). Diccionario de psicoanálisis. México: Paidós. Recuperado de http://psikolibro.blogspot.com

Anel Sinahí Garza Hurtado author

Psicoanalista y colaboradora de Kathartiko. Contacto: psicoanalisis@kathartiko.com

2 comments

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  1. Valeria

    Hola! Acabo de leer el artículo y me pareció muy interesante y en base a esto me surge una pregunta: cómo perjudica, beneficia o simplemente influye en los niños que los padres, abuelos, tíos, etc los besen en la boca?

    1. Anel Garza Hurtado

      Agradezco tu pregunta, y espero poder contestarte con claridad. Considero que es complicado generalizar el significado de este acto, habría que ver cómo se entiende en cada familiar y con cada niño. Por lo que es importante preguntarse: ¿qué significa para la familia besar al niño(a) en la boca? ¿se le pregunta al infante cómo se siente con ello?
      En todo caso hay algunos elementos que se pueden tener en cuenta a la hora de pensar ejemplos como el beso en la boca de un niño(a). Aún cuando los padres (o tutores) son los que acercan a los niños a las muestras de cariño (huellas de placer) con sus mimos, caricias, atenciones, entre otros, debemos recordar que los niños se encuentran en una etapa distinta a los adultos, y si bien para nosotros en algún momento puede ser una muestra de cariño, de gracia o una atención, esto puede llegar a cambiar con el tiempo. Habría que tener atención de que un gesto no se vuelva una sobre-erotización, es decir, una energía que el niño no es capaz de entender debido a la etapa en que se encuentra.
      De igual forma considero necesario entender al niño(a) como alguien que puede decir lo que le hace sentir cómodo o no, su palabra, sus gestos, sus actos también darán cuenta de si los besos en la boca le representan un malestar, ya sea porque los rechaza o porque los busca con especial interés.
      Para cerrar, en cada gesto o acción que se propone a los niños viene bien pensar qué significa para mí (adulto) esto, qué piensa el niño(a) de ello y la consciencia de que puede cambiar con el tiempo.

      Alguna duda o comentario, haremos lo posible por aclararlo. Un saludo!

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