Han llegado las vacaciones de semana santa, por unos cuantos días nuestra rutina cambia y tenemos más tiempo para descansar y convivir con la familia, y es también cuando le damos un respiro a nuestra alimentación, nos consentimos con comida que generalmente no consumimos y damos rienda suelta a nuestros antojos.

Estando en casa, nuestra alimentación no suele variar mucho ya que tenemos a la mano los alimentos a los cuales estamos acostumbrados, podemos hacer de 1 a 2 preparaciones caseras y, ¿por qué no?, en ocasiones salir a comer a la calle o alguna reunión familiar en donde la comida es la protagonista, lo cierto, es que podemos consumir guisados y postres altos en grasa y azúcares en ese momento, pero regresamos a nuestra alimentación habitual cuando estamos en casa.

Foto por Luísa Schetinger en Unsplash

Pero, todo cambia cuando nuestro destino vacacional es fuera de nuestro hogar, llegamos a un hotel donde tanto la comida como las bebidas son muy distintas a las acostumbradas, y la ciudad está llena de alimentos nuevos que deseamos probar una y otra vez mientras podamos.

Sin embargo, nuestro cuerpo sufre las consecuencias de esa euforia gastronómica y al cabo de algunos días podemos comenzar con malestares estomacales y una ganancia de peso considerable y toda esa felicidad empieza a desaparecer porque nos cuesta trabajo cerrar el pantalón que hace una semana nos quedaba perfecto.

¿Qué hacemos cuando nos sucede esto?

Bueno, lo cierto es que cuando estamos de vacaciones lo que deseamos es relajarnos y disfrutar, pero es necesario que cuidemos nuestra alimentación si no queremos que nuestros días de descanso después se vuelvan un martirio, por eso es importante que conozcamos las opciones que tenemos en cuanto a comidas para no morir en el intento y esto no significa llevar nuestra lechuga en la bolsa y comer lo más insípido del menú.

Aquí tienes algunas recomendaciones que te ayudaran a sobrevivir en cualquier paradisíaco lugar donde tomes tus vacaciones:

1.- Cuida las porciones: si crees que tu plato está demasiado lleno, tal vez lo esté, si tu porción de carne es tamaño jumbo será mejor que la cambies por una porción más pequeña, así tendrás mas espacio para acompañar esa carne con alguna guarnición de verduras de tamaño moderado.

2.- Incluye frutas y verduras: estas son las grandes ausentes en las vacaciones, no las olvides, ya sea en ensaladas, como botanas, en agua o guarniciones, son frescas y en temporada de calor nos vienen muy bien.

Foto por Blubel en Unsplash

3.- Muévete: las vacaciones es la oportunidad perfecta para conocer lugares nuevos, si puedes, recorrelos caminando o en bicicleta, camina por plazas, centro de la ciudad o en la playa.

4.- Fuera azúcar líquida: trata de consumir la menor cantidad de refrescos y jugos embotellados, para una mejor hidratación prefiere agua natural o agua de frutas, tés o infusiones frescas como jamaica o tamarindo.

5.- Revisar el menú: cuando vayas a restaurantes busca las opciones que sean ligeras o que en sus preparaciones incluyan alguna guarnición de verduras, si no hay opciones de este tipo ¡No te preocupes! Disfruta tu comida y la siguiente ocasión podrás buscar alguna opción más saludable.

Haz todo el intento por seguir estas recomendaciones, pero, si no lo logras no pasa nada, lo más importante en las vacaciones, es que recargues pilas, te relajes y disfrutes de tu familia o de ti mismo(a). Si regresando la báscula no esta de nuestro lado siempre podrás regresar a tus hábitos normales y perder esos kilitos de más que ganamos, o encontrar ese excelente momento para empezar.

Recuerda que, en Kathartiko te esperamos para cumplir tus metas y mejorar tu alimentación.

 

Ornella Hernández author

Nutrióloga y colaboradora en KATHARTIKO. Contacto: nutricion@kathartiko.com

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