Cuando comienza el año la mayoría de las personas realizamos una lista de metas por cumplir, y cuando las planteamos en realidad queremos llevarlas a cabo, pero en ocasiones lo vamos dejando para después y llegamos a mitad del año sin haberlas cumplido. Nuestros “malos” hábitos se interponen en nuestro camino, principalmente: la postergación.

Comenzar a realizar ejercicio, bajar de peso o llevar a cabo algún trabajo escolar son ejemplos de cosas que postergamos. Pero, ¿por qué dejamos para después iniciar o concluir alguna tarea? Existen dos razones principales por las cuales dejamos de lado nuestros objetivos: porque nos generan malestar o porque nos da miedo.

Realizar actividades que consideramos complicadas genera malestar, esta es una de las razones por las que postergamos, debido a esto evitamos a toda costa las cosas que lo ocasionan: bajar de peso requiere esfuerzo, ir al gimnasio también, al igual que concluir una tesis.

Cuando decidimos que no haremos algo que requiere esfuerzo, la ansiedad desaparece, por lo que postergar nos tranquiliza, lamentablemente esto sólo es momentáneo, tarde o temprano recordamos que tenemos ese pendiente y el malestar hace su aparición. Podemos otra vez decidir que no haremos nada y así sentir tranquilidad, hasta que nuevamente lo recordemos, convirtiéndose en un círculo del que no podamos escapar a menos que decidamos hacerle frente. Y ¿cómo se hace eso?: reconociendo lo que sentimos y realizando lo que consideramos complicado. Hay una gran ventaja en esto, no te volverás a sentir “mal” a causa de esta razón.

El miedo es otra de las razones por las cuales los seres humanos postergamos, miedo a enfrentar situaciones que nos generen incomodidad porque ponen a prueba nuestras capacidades, esto tiene que ver con la poca confianza que en ocasiones tenemos en nosotros mismos, y por esto no llevamos a cabo aquellas tareas que consideramos complicadas, por temor al fracaso o incluso al éxito y así las vamos dejando para mañana, para dentro de una semana, un mes o un año, haciendo que el miedo nos vaya ganando y la desconfianza en nosotros mismos vaya aumentando.

Si estás leyendo esto y te das cuenta de que estás postergando por evitación del malestar o por miedo, no te queda otra más que enfrentar y llevar a cabo aquellas cosas que consideras difíciles: realiza eso que has dejado para después a pesar de sentir mucha ansiedad y aunque te mueras del miedo. No hay mayor satisfacción que estar al día, sin acumulaciones y sin pendientes, esto también le dará un golpe positivo a tu confianza.

Probablemente te estés cuestionando ¿cómo lograrlo?, te voy a recomendar dos técnicas para no postergar:

  1. Pasos pequeños:

Empieza poco a poco, los seres humanos estamos en búsqueda del momento y tiempo perfecto para iniciar una actividad, pero la realidad es que esto rara vez pasa.

Dedica algunos minutos a aquella actividad que has estado postergando, por ejemplo, tal vez quisieras iniciar acudiendo al gimnasio todos los días durante al menos una hora, o dedicarle 3 horas a escribir un proyecto que tienes pendiente, pero las demás actividades que tenemos no nos lo permiten, entonces comienza realizando ejercicio en casa durante 15 minutos o dedica 15 minutos para escribir ese proyecto que tienes atorado, poco a poco iras avanzando en aquellas actividades que has postergado. No olvides que después de realizar esos 15 minutos de ejercicio o escribir algunos párrafos debes felicitarte por haberlo hecho, no importa que el progreso sea poco, ¡estas avanzando!

  1. No esperes a tener motivación:

A veces esperamos a motivarnos para comenzar a realizar algo y la verdad es que cuando estamos evitando algo complicado rara vez estaremos motivados en un inicio, por lo que tendremos que empezar sin muchas ganas de hacerlo.

Generalmente la motivación aparece después de que hemos comenzado a realizar la actividad y entonces nos dan ganas de continuar.

Ojalá estos dos consejos te puedan servir; y si no logras por ti solo(a) salir del círculo de la postergación no dudes en buscar ayuda, la Terapia Cognitivo Conductual es eficaz para enfrentar esta problemática y en Kathartiko somos especialistas en el manejo del tema.

Yadira Reyes author

Psicóloga y maestra en Medicina Conductual, psicoterapeuta y colaboradora en KATHARTIKO. Contacto: yadirareyes@kathartiko.com

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