Los sueños han representado un enigma desde tiempos remotos y sin importar que sea desde la ciencia, la religión, cuentos, mitos o leyendas, este fantástico delirio da pie a diversas teorías. En este sentido, el psicoanálisis tiene algo que decir sobre ellos y como mencionamos en otro artículo: los sueños son la vía regia del inconsciente (Icc); entonces podemos ver la importancia de este tema para la teoría psicoanalítica, pues a partir de ellos se puede analizar el Icc.

Foto por Jonas Geschke en Unsplash

¿Alguna vez se han preguntado por el significado de sus sueños?, ¿de dónde vienen y por qué se muestran como lo hacen? Estas preguntas también se las planteó Freud, y después de un fuerte trabajo inicia el siglo XX con un libro que cambiará la forma en que pensamos: La interpretación de los sueños. Esta propuesta es una elaboración teoría sobre los sueños e intenta responder a las preguntas: ¿por qué soñamos lo que soñamos?, ¿un sueño enigmático realmente tiene significado?, ¿a qué responden las pesadillas? Debemos reconocer que una inquietud llevó a construir una teoría genial que además brindó elementos fundamentales para entender el aparato psíquico.

Para entrar en este tema me gustaría que se pusieran cómodos y recurrieran a su propia experiencia, por lo que sería útil pensar en el sueño de esta noche, ¿soñaron algo?, de ser así ¿cómo fue, qué vieron y qué fue lo que sintieron? Tener fresca esta imagen personal nos permitirá tener más cerca los elementos que conforman los sueños.

Comencemos por la función que tienen y para esto debemos pensar en el acto de dormir, una de las necesidades básicas del ser humano; el dormir representa un momento de descanso que nos permite desconectarnos, es un tipo de reinicio para el cerebro y el cuerpo, desde el punto de vista neurológico permite regenerar conexiones cerebrales y procesos cognitivos. Analicemos ¿cómo te sientes después de una noche de desvelo? es probable que estemos un poco más lentos, distraídos y con menos energía. De parte del psicoanálisis, el dormir cumple con las condiciones para que la persona llegue a un estado de paz, tranquilidad, calidez, pues nos apartamos completamente del mundo, dejamos de sentir frío, calor, dolor, hambre, etc., y estos elementos corpóreos tienen sus consecuencias psíquicas…cuando la realidad exterior es abrumadora, un tiempo para dormir parece recargarnos de energía, ese apartarse momentáneamente de la realidad es necesario, para volver a conectarse con ella con una mirada distinta.

Además, el dormir invoca a que pensemos en una imagen muy elemental: la del seno materno. ¡Sí!, dormir reactiva ese momento y no es tan descabellado si pensamos en dos cosas, en primer lugar, muchas veces una posición fetal parece muy cómoda y reconfortante; en segundo, con esta idea cobra mucho sentido el dicho: “duerme como bebé”. El dormir representa retirarse de la realidad exterior y sumergirse en un ámbito completamente personal, se va a lo propio, se recurre a un espacio donde lo único que importa somos nosotros mismo. Y así como para dormir nos quitamos accesorios, calzado, cambiamos de ropa, por parte del aparato psíquico sucede algo similar, uno se despoja de estímulos, nos despojamos de pensamientos, sentimientos, ideas y formulaciones para lograr el sueño, si esto no pasa tenemos insomnio.

En este despojarnos de todo lo que perturbe la posibilidad de dormir, el psiquismo se prepara para continuar su trabajo, porque éste no descansa, no para…y precisamente ¡los sueños son el testigo de eso!, de este trabajo psíquico surgen los sueños. Estos muestran una gama muy amplia de posibilidades, seguramente han tenido sueños que muestran más claramente una relación con nuestra cotidianidad, pero hay algunos que parecen los más descabellados, locos e incomprensibles, y también están las pesadillas, pero ¿a qué responde todo esto? Pensemos en una escena, un día vamos caminado y vemos a una persona con un helado frente a nosotros, queremos comer un helado pero por alguna razón no podemos tener uno, terminamos el día y cuando soñamos nos comemos un helado. Y ¿qué es lo qué pasa aquí?: Primero soñamos con algo que está en la realidad exterior, algo que experimentamos, lo vimos, sentimos, pensamos, a esto se le llama restos diurnos, son los restos de nuestro día, el helado, el antojo, el sabor, etc. Estos restos diurnos son uno de los lazos más fuertes que mantiene el sueño con la realidad exterior.

Si bien la realidad exterior da elementos para que se forme el sueño, ¿por qué no soñamos exactamente lo que vivimos? Aquí es donde entra el sistema inconsciente (Icc), la razón es que en el aparato psíquico se mezclan la realidad exterior y la realidad psíquica, de ese encuentro surgen los procesos psíquicos, entre ellos el sueño. Los elementos del Icc no pueden mostrarse con toda su claridad, recurre a la desfiguración onírica (que actuará como censura) una suerte de máscara que mostrará apenas una parte. En el ejemplo anterior, podemos pensar que no sólo queremos un helado, sino además deseamos algo de la persona que lo come, algo que puede no ser tan fácil de aceptar; entonces en el sueño se muestra una escena aparentemente disparatada, que nos invita a descifrarla.

Foto por JR Korpa en Unsplash

Así, en cada sueño podemos encontrar el contenido manifiesto y el contenido latente, el primero responde a la escena, los elementos que vemos, escuchamos y sentimos, elementos capaces de contar una historia; el contenido latente no es tan fácil de percibir, es necesario analizar el sueño y es la razón por la que se formó en primer lugar, será el mensaje que oculta la máscara. Pensemos que el sueño es un medio para hacernos saber a nosotros mismos que algo sucede, queremos, necesitamos, anhelamos algo pero no lo podemos aceptar con facilidad, entonces el aparato psíquico crea una mensaje encriptado.

Freud explicó que el sueño es un cumplimiento de deseo, en ellos vemos lo que queremos, ya sea consciente o inconsciente. Y en esto radica el meollo del sueño, en saber qué es aquello…pero los deseos no son sólo de felicidad ni respecto a cosas, los seres humanos somos contradictorios, así: “En todo ser humano hay deseos que no querría comunicar a otro, y deseos que no quiere confesarse a sí mismo”, (Freud, pp. 177). Por eso interviene la desfiguración onírica (censura), esas escenas descabelladas, delirantes, capaces de promover creaciones artísticas, son la máscara perfecta para un mensaje a descifrar.

En muchas culturas y tradiciones el sueño se atesora como un elemento que brinda un mensaje para ser interpretado, es un designio o una promesa futura, un anuncio del más allá…el psicoanálisis por su parte dice: el sueño es un deseo que viene de un espacio inconsciente queriendo ser escuchado.

Espero este artículo haya sido de tu interés, así como capaz de esclarecer algunas dudas, pero sobre todo, generar unas cuantas más. Te invito a que nos acompañes con tu lectura para los siguientes artículos así como cualquier duda o comentario en psicoanálisis@kathartiko.com ¡Hasta el próximo artículo!

Bibliografía

Freud, S. (1915/1992). Lo inconsciente, Tomo XIV. Argentina: Amorrortu Editores

Freud, S. ([1899]1900/1991). La interpretación de los sueños, Tomo IV. Argentina: Amorrortu Editores

Anel Sinahí Garza Hurtado author

Psicoanalista y colaboradora de Kathartiko. Contacto: psicoanalisis@kathartiko.com

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