¿Acabas de ser mamá y no te sientes maravillada como todos dicen que debe ser?, ¿te cuesta trabajo acercarte a tu bebé?, o incluso ¿te sientes mala madre y persona por tener pensamientos de hacerle daño? Puede parecer extremo, pero estas preguntas corresponden a síntomas de lo que hoy vamos abordar: la Depresión Posparto.

¿Habías escuchado antes sobre este tipo de depresión?, por desgracia es algo de lo que no hablamos y se ha estigmatizado y guardado en la caja de las experiencias que nadie quiere contar, ni mucho menos vivir.

Pero aunque no se hable mucho al respecto, es indispensable ponerlo en la mesa de los problemas de salud pública, ya que este tipo de depresión afecta hasta el 16% de las mujeres latinas residentes en México y Estados Unidos durante los primeros 4 meses tras el nacimiento de su bebé, con una incidencia mundial del 15%. En México 7 de cada 187 mujeres adultas con al menos un hijo menor de 5 años experimentan depresión y 1 de cada 5 mujeres presentan un cuadro depresivo que, de no ser detectado y atendido, se puede prolongar y agravar (Caparros-Gonzalez, R., Romero-González, B. & Peralta-Ramírez, M. (2018).

Hay estadísticas entre los estados de la república mexicana, mostrando que la prevalencia de Depresión Posparto en la Ciudad de México, Guerrero e Hidalgo es del 15% y en los demás estados tiene una prevalencia de más del 20%.

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La depresión posparto (DPP) es un trastorno del estado de ánimo del puerperio; puerperio es el periodo que inmediatamente sigue del parto y que se puede extender hasta los 40 días. Este trastorno se conoce por el hecho de que la mujer después de dar a luz padece depresión severa, se cuestiona la capacidad para ser buena madre y le cuesta relacionarse con su hijo(a); se dice que, se puede desarrollar inmediatamente que se da a luz o incluso se puede desarrollar hasta los 12 meses después. Hay nuevos hallazgos donde se afirma que muchas mujeres presentan síntomas de esta condición desde el embarazo, e incluso declaran que, cuando se desarrolla durante los meses de embarazo se agravan los síntomas y la condición se vuelve más severa.

Pero, ¿qué causa la depresión perinatal? Ésta no tiene una sola causa, es multifactorial, una combinación de factores físicos y emocionales. Y no ocurre por algo que la madre hace o deja de hacer.

Tener un bebé no es para nada una cosa sencilla, hay dentro de nuestro cuerpo cambios químicos y hormonales que pueden ser factores importantes para desarrollar algún trastorno psicológico, por ejemplo, después de dar a luz, los niveles de hormonas, como el estrógeno y progesterona disminuyen rápidamente ocasionando cambios del estado de ánimo. No solo eso, todo nuestro mundo cambia desde el momento de enterarnos que vamos a tener un bebé: cambia nuestra relación de pareja, nuestra vida familiar y social, hasta nuestra vida laboral. Nuestro cuerpo cambia drásticamente y nos enfrentamos a un espejo que nos grita lo diferente que nos vemos.

Y por si fuera poco, existen factores de riesgo que detonan la DPP, como: antes haber tenido depresión, ya sea posparto o no, complicaciones obstétricas durante el embarazo y/o en el parto o después, si es un embarazo no deseado, si no tenemos redes apoyo, alguna situación muy estresante en el embarazo o después, entre otras cosas.

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Tener un bebé no es hacer enchiladas, es decir, no es nada sencillo; hay momentos maravillosos, los bebés son de lo más tierno y te puedes enamorar en un segundo de ellos porque son bellísimos, pero también hay momentos retadores que, como mamá a veces no decimos por miedo a ser juzgadas. La maternidad no es fácil, no todo es dulzura, hay momentos muy complicados, siendo normal que te sientas abrumada, triste y llores por los rincones, porque es proceso de adaptación. Pero la depresión posparto va más allá.

Seguramente te estarás preguntando, ¿cuáles son los síntomas de la depresión posparto?, aquí te los enlistamos, y es fundamental mencionar que para considerarse una depresión perinatal deben pasar más de dos semanas con los siguientes síntomas:

-Tristeza profunda y persistente.

-Llantos recurrentes, lloras por cualquier cosa.

-Apatía, es decir, hay una perdida del interés o la capacidad para disfrutar las cosas que antes te gustaban o nuevas cosas.

-Problemas en la alimentación y en el sueño, principalmente insomnio.

-Sentirte muy fatiga y cansada.

-Ansiedad que puede llegar a desarrollar ataques de pánico.

-Sentirte incapaz e indefensa.

-Sentirte incompetente para ser madre, por lo que la culpa, los autorreproches y autocriticas son constantes.

-Aislamiento tanto de tu familia, tu amigos e incluso de tu pareja.

-Dificultad para vincularse con tu bebé.

-Irritabilidad, o cuadros de ira.

-Tener dificultad o sentirte imposibilitada para buscar ayuda.

-Sentirte una mala madre y mala persona.

-Problemas de concentración, atención y memoria.

-Sobreprotección del bebé.

-Dificultad o incluso imposibilidad de cuidar y hacerte cargo de las necesidades de tu hijo(a).

-Pensamientos obsesivos (intrusivos) y conductas compulsivas, relacionadas con el nuevo integrante de la familia (p. ej. revisarlo constantemente que este respirando) y con su cuidado (p. ej. desinfectar muchas veces sus mamilas).

-Pensamientos negativos hacia tu hijo(a), especialmente pensar que lo puedes dañar.

-Tener miedo de llevar acabo los pensamientos negativos hacia el bebé.

-Sentimientos de culpa.

-Pensamientos de dañarse a ti misma y/o a tu bebé.

-Pensamientos atemorizantes.

-Sentir que no puedes parar de pensar.

-Ideación suicida (Medina-Serdan, E.).

Muchas veces sabemos que algo está pasando, que no es normal como nos sentimos, pero por desgracia no decimos nada, nos quedamos calladas, porque ¿quién quiere que le digan que es mala madre?

Es elemental mencionar que la Depresión Posparto no es el único trastorno del estado de ánimo que puede desarrollar una mujer en el puerperio, existen dos más que, es importante que se mencionen para dejar más claro qué es y qué no la DPP. Existen dos trastornos más, Baby Blues y Psicosis Posparto; y la diferencia de los tres radica en la duración y la gravedad de los síntomas, en Baby Blues se experimenta tristeza después del parto, ésta puede iniciar en los primeros días y dura dos semanas. Por otro lado la psicosis se distingue de la depresión porque hay una perdida de la realidad, por lo que existen alucinaciones (National Institute of Mental Health, 2014).

Como todo trastorno siempre se pueden controlar y la Depresión Posparto no es la excepción, es necesario que inmediatamente después de sentir que algo no anda bien porque no sientes la felicidad que deberías tener en el embarazo o ya con tu hijo(a) vayas con especialistas de salud, dile a tu ginecólogo y por supuesto ve con un psiquiatra y un psicólogo. La mejor manera de tratar este trastorno es con farmacología y psicoterapia, de preferencia cognitiva conductual. Así que no tengas miedo, rompe la barrera y los prejuicios sobre la salud mental.

¡Ya tenemos mucha información!, y me gustaría ir cerrando el tema cuestionando lo que nos dicen de la maternidad, ya que por años nos han vendido solo lo bonito, lo mejor que nos puede pasar, la mejor experiencia, nuestra labor como mujeres; nosotras por instinto sabemos qué hacer con nuestros hijos, y para ponerle más peso lo tenemos que hacer perfecto, como mamás no tenemos derecho a equivocarnos y mucho menos decir “hoy no me caen bien mis hijo(as)”, “hoy me siento sobrepasada”, “hoy quisiera no ser mamá”.

Y la parte mala de la maternidad, y miren que si hay momentos malos y duros, se sataniza, se juzga de una manera tan fuerte que por ello cientos de mujeres que sufren depresión posparto se quedan calladas, se llenan de culpas y pasan meses y meses sintiéndose mal en silencio, y es que al parecer ni siquiera se vale decirle al ginecólogo(a): “la estoy pasando mal, a veces pienso en hacerle daño a mi bebé o hacerme daño a mi misma”.

La DPP no es un juego, no es algo que haga o no haga la madre, no es ser una mala persona, una mala mujer o una mala madre, es una enfermedad que, de no ser tratada puede tener graves consecuencias.

Finalizo con palabras de Lisa Ambramson, recordándoles 5 cosas a las mujeres que están pasando por este trastorno que parece no tener pies ni cabeza. 1. No es tu culpa, 2. No estás sola, 3. No hay nada por lo que tienes que avergonzarte, 4. Esto no te hace mala madre, no tiene nada que ver con el amor que le tienes a tu hijo(a) y 5. Te pondrás bien pero tienes que buscar ayuda inmediatamente.

Recuerda que puedes escribirme a palomapalacios@kathartiko.com y contarme si estás pasando o pasaste por una situación así. Y no te pierdas nuestro próximo podcast en el cual daremos consejos para superar la Depresión Posparto. ¡No estás sola, tampoco solo!

Referencias:

1. Caparros-Gonzalez, R., Romero-González, B. & Peralta-Ramírez, M. (2018). Depresión posparto, un problema de salud pública mundial. Revista Panamericana de Salud Pública; 37(03): 42-97. Obtenido el día 09 de mayo de 2019 en:  http://iris.paho.org/xmlui/bitstream/handle/123456789/49117/v42e972018.pdf?sequence=3&isAllowed=y

2. Medina-Serdan, E. (2013). Diferencias entre la depresión postparto, la psicosis postparto y la tristeza postparto. Perinatología y Reproducción Humana, 27(3): México. Obtenido el día 09 de mayo de 2019 en: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0187-53372013000300008

3. National Institute of Mental Health (2014). Información sobre la depresión posparto. Obtenido el día 09 de mayo de 2019 en: https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/informacion-sobre-la-depresion-posparto/index.shtml

 

Paloma Palacios author

CEO y fundadora de KATHARTIKO. Contacto: palomapalacios@kathartiko.com

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