¿Cuántas veces te has sentido egoísta por pensar primero en ti?, o ¿te han llamado egoísta por no acceder a algo que no querías? o simplemente ¿te han dicho que primero tienes que ver por los demás?

Implícitamente o explícitamente aprendimos que tenemos que evitar a toda costa ser egoístas ¡Y sí!, no es adecuado ir por la vida siendo así, pero hay una diferencia aunque parezca sutil entre el amor propio y el egoísmo.

Pongamos ejemplos, una persona egoísta dice que “no” a algo, sin importarle lo qué piense, opine o quiera la otra persona y no tiene un pizca de empatía; y por el contrario una persona que se ama a sí misma, va decir que “no”, pero en su decisión ya consideró algunas opiniones, trata de mediar y ser empática.

Foto por kevin laminto en Unsplash

La persona egoísta exclusivamente piensa en ella, pensar en nosotros no está mal, pero cuando sé es egoísta no importa pasar por encima de los demás y lastimar a las personas. Por otro lado, la persona que tiene amor propio, piensa en ella como una prioridad, pero no pasaría encima de nadie ni tendría el objetivo de lastimar a los demás.

Ya que sabemos la diferencia entre el egoísmo y el amor propio, te voy a platicar por qué es importante entenderla.

Muchos pacientes llegan al consultorio desgastados y llenos de culpas. Con pensamientos como: “no hago eso por mi, porque es egoísta”, “no puedo decirle que no, porque me siento culpable”, “primero están mis hijo(a)s y mi esposo(a), que yo”.

 Esto ocasiona en los pacientes, un quiebre con ellos mismos, sintiéndose desgastados, enojados y hartos, afectado todas las áreas de la vida y sus relaciones personales. Dejar de hacer las cosas que nos gustan o hacer cosas por culpa, ocasiona tristeza y apatía.

Y es que ¿cuántos de nosotros hemos escuchado que los demás son más importantes?, ¿a cuántos de nosotros nos han hecho sentir culpables por hacer cosas por nosotros mismos?

Tenemos que comenzar a cambiar esa concepción y tomarnos como prioridad, nosotros somos nuestra prioridad, si tú estás bien, lo demás es muy probable que también. Y no está mal que quieras darte tiempo para ti, ir hacer algo solo(a), decir que no a algo que no quieres hacer o a veces dejar a tus hijo(a)s sin tu presencia.

Mi consejo es justamente dejar esa culpa que tanto problema nos da, reencontrarte contigo y comenzar a practicar el amor propio. ¿Cómo comienzas a practicarlo?

Lo primero es quitarte esa creencia de que “tú no puedes hacer nada por ti, sin antes dejar todo listo con los demás”. Y al contrario recordarte que hacer cosas por ti, te va ayudar en todos los aspectos, te hará más feliz.

Lo segundo es desempolvar “la caja del amor propio”, y tomarte el tiempo de recordar qué te apasiona, qué te gusta hacer, qué te ayuda a disminuir el estrés y ponerlo en práctica, sin importar si los trastes están limpios o tienes mucha ropa sucia. ¡Haz cosas por ti!

Lo tercero es guardar la culpa, ésta es una distorsión cognitiva, que nos ata de manos y nos obliga a hacer cosas por “el que dirán”, por ejemplo, “dirán que soy mala madre”, “van a decir que soy la peor pareja”. Y comenzar hacer las cosas porque queremos hacerlas y no por obligación. Esto no quiere decir que te vuelvas egoísta, esto quiere decir que comerte tu comida favorita, en vez de la de los demás, no te tiene que generar culpa, te tiene que generar placer.

Foto por Olivia Bauso en Unsplash

La reflexión de todo esto es que no hay por qué sentirnos culpables por ponernos primero a nosotros mismos, amarse implica querernos a nosotros y procurarnos a nosotros primero para que podamos estar bien en todos los aspectos. Y acordarse siempre que hacer cosas por nosotros no es egoísmo, es AMOR PROPIO.

Te invito a que nos platiques si alguna vez te has sentido culpable por ponerte como prioridad, les recuerdo que nos pueden escribir a contacto@kathartiko.com Me despido con una frase: “Si realmente te amas a ti mismo, nunca podrás lastimar a nadie”.

Paloma Palacios author

CEO y fundadora de KATHARTIKO. Contacto: palomapalacios@kathartiko.com

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