Estamos comenzando el año con toda la actitud y con todas las ganas de que este año sea el mejor. La mayoría de nosotros nos proponemos metas, muchas de ellas las hacemos en el ritual de las uvas, en el cual arriesgamos la vida antes de comenzar el año. Pero, ¿alguna vez le has puesto propósito a tu año? Te propongo uno, que el 2020 sea para disfrutar el tiempo.

Foto por Paloma Palacios, propiedad de Kathartiko.

¿A qué me refiero?, en la actualidad el sentido del tiempo está asociado con el éxito y por lo tanto erróneamente con la felicidad. Si nos levantamos tarde, sentimos que no estamos haciendo las cosas bien; si no cumplimos con algo en el momento pactado, sentimos que fracasamos; y de este modo le damos un sentido perturbador a las horas y minutos.

Desde nuestra niñez nos dimos cuenta que, los adultos se la pasaban apurados y en algunas ocasiones escuchamos cosas como: ¡apúrate niño(a)!, ¡en vez de estar perdiendo el tiempo ponte hacer algo! Y un sin fin de frases y “malos” consejos, que nos enseñaron que no se pierde ni un segundo.

El tiempo está en todos lados y asociado con absolutamente todo. Algunos de los pacientes que llegan a mi consultorio, tienen una problemática en común, que por lo general lo expresan así: ¡no tengo tiempo!, ¡no me alcanza el tiempo!, ¡me hace perder el tiempo!, ¡es una perdida de tiempo!, ¡ya no estoy a tiempo!, ¡se me fue el tiempo! ¿Te suena?

Hoy en día, estamos tan preocupados por el futuro, que dejamos de disfrutar el presente, nos la pasamos haciendo planes para dentro de meses y años, que no disfrutamos del aquí y del ahora. Queremos las cosas rápidas y sencillas sino nos frustramos y de manera catastrófica pensamos que ya nunca, de los nunca, vamos a poder cumplir lo que teníamos que, o nunca vamos a cumplir con nuestros sueños.

Estar atareado también es una excusa recurrente, incluso se ha tornado hasta parte de nuestras emociones, cuando alguien pregunta ¿cómo estás?, contestamos “ocupados”. Tenemos tan instaurado que estar lleno de actividades es tener el éxito, que si tenemos un momento libre no dejamos de atormentarnos pensando que deberíamos estar haciendo algo productivo y dejamos de disfrutar las cosas que nos gustan. Sentimos que todo es una perdida de tiempo, pero realmente no perdemos el tiempo, cada minuto estás empleándolo de alguna manera. Son momentos libres que puedes ocupar para quererte y consentirte.

Es así como le damos un sentido tan pesado y destructivo al tiempo, por eso, te propongo que este año tu propósito sea: disfrutar lo que haces, de las cosas que pasan, de las cosas que cumpliste y de las que no también.

¡Aguas!, disfrutar no significa postergar o procrastinar, no quiero confundirte y que después de este artículo pienses: “no voy hacer nada y de esa manera poder disfrutar”, al contrario, ¡está súper bien activarse!, lo que está mejor es deshacernos de la creencia de que: ocupar cada segundo para algo productivo nos hace mejores personas y nos lleva a la autorealización.

Así que: léete un libro, disfruta tu comida favorita, sal a caminar sin prisa, despiértate hasta tarde los domingos, vete de viaje, disfruta la etapa que estás viviendo aunque no sea lo que querías, disfruta cumplir tus metas, llénate de actividades si te gusta o “pierde el tiempo”, pero todo hazlo sin culpa, porque eso que tanto te gusta que no haces porque tienes cosas más “productivas que hacer” son las razones para disfrutar la vida, para disfrutar el momento y estar realmente en el presente.

Te invito a que nos platiques cómo gestionas tus horas y si aceptas el reto de que este año sea para disfrutarlo, puedes escribirnos a contacto@kathartiko.com Y recuerda, a veces hay que “perder el tiempo” para ganar vida.

Paloma Palacios author

CEO y fundadora de KATHARTIKO. Contacto: palomapalacios@kathartiko.com

2 comments

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  1. Gina

    No podría estar más de a cuerdo con el artículo, siempre corriendo, siempre buscando qué hacer y siempre con culpa cuando no “haces nada”, empezaré a practicar

    1. Paloma Palacios

      ¡Gracias por leerme!, así es, nos genera mucha culpa «no hacer nada», esto es uno de los más grandes problemas. Recuerda hacer las cosas que deseas, te mando un abrazo grande.

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